Bielsa o Borghi?... Cada cierto rato se me viene el recuerdo con las imágenes de la Selección de futbol de Chile, tratando de convertir el gol, en el partido de este domingo frente a Venezuela, que finalmente perdimos 2-1, lamentablemente. Ahora, ya más tranquilo sentado frente al PC, escuchando a Manuel García, que me pone reflexivo, me atrevo a relatar algunas cosas que están sucediendo en este periodo
El termino del semestre nos trae consigo una serie de situaciones muy distintas entre ellas, las situaciones de notas de los alumnos, las planificaciones del próximo semestre, la organización de los exámenes de título, vacaciones de invierno, capacitaciones de profesores, en fin muchas pequeñas cosas y todas más o menos urgentes.
Cuando uno es más joven y se da cuenta que posee habilidades para la gastronomía, tiene que madurar la idea de lo que significa esta responsabilidad, si, responsabilidad, porque en el corto plazo todos esperaran más de ti, tu primeros guías o jefes querrán que rindas o realices tareas que muchas veces ni ellos mismos son capaces de realizar, y más adelante, cuando logras algún poco de éxito o jerarquía en la vida profesional, tus dirigidos, tus colegas incluso tu familia, esperara de ti, logros, triunfos, más de los que ellos podrían hacerlo nunca. Porque, de una u otra forma se ven interpretados por ti, por lo bien que lo haces, por lo seguro que estas de tus talentos y habilidades, por los bien que te resulta todo, y cuando no te resulta, todos encontraran justificar estos pequeños tropiezos, minimizándolos, pero, habrá quienes no te los perdonen.
Afortunadamente en mi rol de profesor, de chef instructor, nos toca ser referentes para los alumnos, en diferentes aspectos profesionales incluso en algunos personales. Cuando uno tiene clara la visión de esta profesión, les trata de transmitir a estos debutantes, lo difícil que se puede poner con el tiempo, que el éxito no llega fácil, o que el éxito requiere mucho, mucho trabajo. Finalmente el mensaje más valioso que un profesor, un guía, le puede entregar a un discípulo es enseñarle a aprender, a lograr que construya de acuerdo a sus capacidades su propio camino, a reinventarse, a crecer personal y profesionalmente.
A medida que el tiempo va pasando, de cuando en cuando, uno se entera de los éxitos de estos muchachos y muchachas, en la mayoría de los casos nos hacen sentirnos orgullosos, satisfechos. Hace unos días me encontré en la pista de baile de un matrimonio de una amiga en común, con un ex alumno el cual me conto que su negocio estaba funcionando muy bien después de dos años de sudar la gota gorda; anteayer por el chat me topé con una alumna quien desde hace 2 años trabaja en un 3 estrellas Michelin en Francia, a la cual no le he perdido la pista y la estimulaba para que siguiera perfeccionándose, esta vez allá; hace como un mes vino una ex alumna para solicitar cocineros y pasteleros de Ecole, porque estaba por abrir su restaurant con un concepto único; el lunes pasado me llego un mensaje de texto de otro ex alumno que comenzaba su primer día de trabajo en el área técnica de una prestigiosa empresa de productos de pastelería. Son algunos ejemplos y son muchos los alumnos que de forma silenciosa están teniendo éxito y que muchas veces no nos enteramos, y tampoco voy dar la lata nombrándolos a todos.
Los alumnos, a veces requieren al profe toda la vida, a alguien que les esté indicando que hacer, lo remplazan en un trabajo por su “chef”, y crecen, siempre crecen, de manera que van realizando sus propios sueños, de una u otra forma nosotros nos sentimos parte de sus logros y lo mejor de todo es que de vez en cuando alguno de ellos te lo hacen saber y te enteras que tu misión profesional se va cumpliendo.
Ahora nos queda simplemente “trabajar” para unas buenas clasificatorias para Brasil 2014, algunas lecciones hemos aprendido.
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